LA ALFOMBRA ROJA. LO QUE (CASI) SEGURO NO SABÍAS.

El domingo se celebró la 86 edición de los Oscars, la cita con la fiesta del cine por excelencia y mucho más que eso. Porque también se ha convertido en un escaparate del glamour y de los diseñadores más importantes a nivel mundial. Durante las horas previas al comienzo de la gala, las Redes Sociales bullían con los análisis sobre los posibles estilismos que íbamos a encontrar en la alfombra roja. Se hacían quinielas y apuestas por las invitadas favoritas y en los medios se comentaban los diseños que habíamos visto en ediciones anteriores. 



La expectación era máxima cuando empezaron a llegar los primeros convocados a la gala, aunque fuesen tildados de “personajes menores”, sus estilismos fueron comentados en Twitter y Facebook como el preámbulo a la tormenta mediática que desatarían más tarde algunas actrices (los actores no tienen ni la mitad del protagonismo en la red carpet). como la preciosa Lupita Nyongo, Kate Blanchett o Jennifer Lawrence. Las tres, por cierto, es encumbraron como las más elegantes de la noche. 


Es curioso pero cuando acabó el desfile ante los medios y el photocall y el evento estaba a punto de comenzar, la interacción en las redes sociales sufrió un bajón ostensible. ¿No son los Premios Oscar la noche más importante para el cine? Sí, pero cada año la moda le va robando más protagonismo a las películas entre un sector muy amplio de la población. Esto se debe, entre otras causas, al auge del fenómeno blogger y al tremendo desarrollo de las Redes Sociales que permiten compartir a tiempo real las opiniones e impresiones sobre cada detalle que lucen las (y los) celebrities.
Y todo ello a pesar de que la Época Dorada de Hollywood se apagó y muchos se empeñan en decir que ya no queda rastro de la elegancia del cine entre los actores actuales.


¿Por qué es tan importante la alfombra roja? Se ha convertido en un objeto con valor en sí mismo, como el escenario por el que desfilan aquellos a quienes admiramos, envidiamos y/o deseamos.
Sea como fuere, la alfombra roja tiene mucha más historia que el propio cine. La primera referencia que encontramos a este objeto emblemático es en el siglo V a.C. en la tragedia Agamenón de Esquilo. No está del todo claro si la describió en color rojo o púrpura, ambos colores están históricamente muy ligados a la realeza y a la jerarquía eclesiástica, esto es igual a exclusividad y poder. 

Lo que sí es un hecho confirmado, es que el presidente de Estados Unidos James Monroe fue recibido en Georgetown con una alfombra roja en el año 1821.
Volvamos al siglo XX, cuando la compañía ferroviaria 20th Century Limited se convirtió en una de las más exclusivas y elegantes del mundo. En la estación de Grand Central de Nueva York los acaudalados viajeros encontraban una espectacular alfombra roja por la que descendían del tren y caminaban hasta el vestíbulo. En esta compañía solo viajaban personas de la alta sociedad, por lo que el detalle de la alfombra, aportaba la sofisticación y diferenciación a la que estaban acostumbrados y que sin duda apreciaban.
La tradición se trasladó al mundo del espectáculo en 1922, en la inauguración del Egyptian Theater de Los Ángeles y en los años 40 empezó a utilizarse de forma oficial para recibir a las celebridades del celuloide.

Hasta hace no mucho tiempo, antes de que las nuevas tecnologías irrumpieran en nuestras vidas para hacerse imprescindibles, los espectadores nos conformábamos con seguir el pase de guapos y guapas en las televisiones y en la prensa escrita. Los más afortunados acudían (como continúa ocurriendo en preestrenos y festivales de todo el mundo) al lugar de celebración para congregarse al otro lado de las vallas de seguridad y ver a sus ídolos a cierta distancia. Ahora podemos seguir a tiempo real desde "el otro lado" lo que acontece, con el valor añadido de que son los propios famosos quienes nos muestran lo que ocurre behind the scene. 
Para valorar este cambio, solo hay que echar un vistazo a esta imagen que ha batido todos los récords de visitas, retuits y favoritos en Internet. Y no trata de cine, ni de moda, ni se hizo en la alfombra roja. Solo es un ejemplo de espontaneidad que reúne a algunos de los rostros más admirados del momento. ¿Perderán protagonismo los posados de la alfombra frente al desenfado y las imágenes en primera persona? Juzguen ustedes.






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